La Unidad de Podología y Estudios Biomecánicos es un espacio dedicado al análisis personalizado de la marcha y la postura. El Instituto Arquer ofrece este servicio en colaboración con la prestigiosa clínica especializada Martin Rueda, combinando más de 40 años de experiencia en el estudio de las alteraciones del apoyo del pie y la biomecánica del movimiento.
Gracias a sistemas avanzados de análisis —desde goniometría electrónica hasta plataformas ópticas de alta resolución para el estudio de presiones dinámicas— se pueden diseñar plantillas y ortesis personalizadas que corrigen desequilibrios y mejoran la alineación de pie, rodilla, cadera y columna. Esto contribuye al bienestar y al rendimiento, tanto en la vida cotidiana como en la práctica deportiva.
Los pies son las bóvedas adaptativas que garantizan el primer momento de amortiguación, y sobre ellos apoyamos y equilibramos todo nuestro peso.
Martin Rueda
Goniometrías articulares con sensores de gran precisión desarrollados por M. Rueda en colaboración con empresas de ingeniería y electrónica, que permiten mediciones con un margen de error inferior al 0,5.
Con plataformas con sensores ópticos y capacitivos para el estudio del centro de gravedad, el análisis porcentual de presiones, la distribución de pesos y la estabilometría.
Estudios con sistemas de patente propia para el análisis de la carrera y los gestos, con grabaciones especiales mediante cámaras de alta velocidad, entre 200 y 1000 imágenes por segundo.
Análisis de gestos deportivos (carrera, salto, golf, fútbol, tenis, etc.) con equipos móviles que permiten estudiar el gesto deportivo en condiciones reales.
Mediante los sistemas patentados por Rueda, podemos ofrecer un tratamiento específico para los problemas de apoyo y desequilibrios biomecánicos.
Cuando caminamos o corremos, nuestros pies y las articulaciones de nuestras piernas soportan la carga de nuestro cuerpo y nos mantienen en equilibrio. Están recubiertos de cartílago y tienen un grado de movilidad y elasticidad óptimos para no dañarse. Cuando existen desequilibrios en las cargas, los sensores de presión intraarticulares intentan buscar otras situaciones de equilibrio, enviando la información a músculos y tendones, que ejercen un trabajo extra para compensarlo, y nos avisan mediante dolor o sobrecargas.
En la persona joven, su cartílago elástico y bien hidratado hace que estos cambios sean imperceptibles: caminamos lo mejor que podemos con lo que tenemos, lo que no significa que caminemos correctamente. Los pies son las bóvedas adaptativas que garantizan el primer momento de amortiguación, y sobre ellos apoyamos y equilibramos todo nuestro peso. Con los años, los cartílagos van perdiendo agua y se adelgazan en las zonas de mayor carga, hasta llegar a un punto en que son incapaces de amortiguar y comienza el dolor mecánico. Esto, que puede haber existido siempre, aparece cuando el cuerpo empieza a perder su capacidad regenerativa, es decir, a partir de la tercera década de vida.
Los sistemas actuales permiten valorar hasta 1000 veces por segundo en la marcha y la carrera muchos parámetros antes de que aparezca el dolor, entre ellos qué peso ejercemos sobre cada pierna y de qué manera esto repercute en nuestras articulaciones y en nuestra columna. Es habitual ver pacientes con problemas articulares que nos dicen: ‘nunca me había dolido’, y no entienden que este problema siempre ha estado presente, pero que su cuerpo tenía una capacidad de regeneración y una elasticidad que con los años ha ido perdiendo.
Si damos cada día un mínimo de 5-10.000 pasos, y en cada apoyo en una de las piernas ejercemos más carga que en la otra, es fácil imaginar que mecánicamente nos durará menos debido al desgaste prematuro por el desequilibrio. La experiencia acumulada durante años y las ofertas tecnológicas actuales hacen que este desgaste pueda objetivarse, medirse y tratarse.
Si fem cada dia un mínim de 5-10.000 passos, i a cada recolzament en una de les cames exercim més càrrega que a l’altra, és fàcil d’imaginar que mecànicament ens durarà menys per culpa d’un desgast prematur pel desequilibri. L’experiència acumulada durant anys i les ofertes tecnològiques actuals fan que aquest desgast pugui objectivar-se, mesurar-se i tractar-se.
Durada aproximada: 1 hora.
Abans o durant aquesta primera visita, se sol·licita facilitar un registre setmanal dels àpats, utilitzant la plantilla proporcionada pel centre juntament amb les instruccions corresponents.
Així mateix, es recomana portar o enviar prèviament les proves complementàries disponibles, com anàlisis o tests genètics, per optimitzar l’eficàcia de la consulta.
Durada aproximada: 1 hora.
Amb base en la informació recollida en la primera visita, es lliura un pla alimentari personalitzat, considerant les necessitats i requeriments energètics, la pràctica d’activitat física i altres factors de salut que puguin influir en l’assoliment dels objectius establerts.
Les intervencions poden variar segons cada cas, des de dietes molt detallades fins a recomanacions més generals, educació alimentària i coaching nutricional.
Durada aproximada: 1 hora.
Entre les 3 i 4 setmanes posteriors a la segona visita (segons el cas), s’avalua l’adaptació del pla alimentari i, si cal, es realitzen ajustos per assegurar l’efectivitat del tractament.
Durada aproximada: 30 minuts.
En situacions especials, com canvis importants en l’evolució o aparició de nous problemes, la durada pot ampliar-se fins a 1 hora, similar al primer seguiment.
A l’Institut Arquer es prioritza l’educació i l’aprenentatge correcte com a pilars fonamentals d’un canvi sostenible en els hàbits i l’estil de vida. L’objectiu comú és adquirir hàbits alimentaris i físics sostenibles a llarg termini.