Tu cuerpo cambia.
No deberían cambiar tus objetivos o tu calidad de vida.

Hay momentos en los que una mujer empieza a sentir que algo ha cambiado.

No necesariamente de forma brusca.

Simplemente el cuerpo ya no responde igual.

La recuperación es más lenta.

Aparecen molestias que antes no existían.

Dormir bien cuesta más.

La energía fluctúa.

Y actividades que siempre habían formado parte de tu vida empiezan a sentirse diferentes.

Muchas mujeres piensan que “es normal”.

Que simplemente toca resignarse.

Pero muchas veces no es la edad lo que limita.

Es no entender globalmente qué está pasando.

El caso de Marta

Marta tiene 52 años, es madre de 2 hijos de 20 y 23 años y vive en Barcelona, donde trabaja como asesora legal.

Marta siempre ha sido activa. Pádel dos veces por semana. Caminatas. Un poco de gimnasio. Come “razonablemente bien”. Siempre ha intentado cuidar su cuerpo, cuando el trabajo y la familia se lo permiten. Pero en los últimos años algo ha cambiado.

Las rodillas han empezado a dolerle algunas veces después de entrenar. La recuperación parece más lenta y ya no es tan eficaz como antes.

Ya no duerme como antes, y a veces se despierta por la noche. Debe de ser cosa de la edad, piensa, o de su cabeza, que no para de dar vueltas, de pensar en el trabajo y de preocuparse por la familia, ahora que los hijos empiezan a hacerse mayores.

Recientemente ha aumentado de peso sin entender muy bien por qué, a pesar de no haber hecho ningún cambio especial en su alimentación…

Parece que el cuerpo ya no responde igual. “Deben de ser las hormonas y el estrés”, se dice.

Marta ha empezado a visitar especialistas. Uno le hablaba solo de la rodilla y de que había que infiltrarle cosas; otro le decía que tenía que ganar masa muscular; otro, que era un tema hormonal. Otro le recomendaba vigilar con la osteoporosis porque empezaba a tener una edad complicada.

Un osteópata que visitó le recomendó cambiar cosas de la dieta y quitarse las plantillas que llevaba. Otro terapeuta, especializado en PNI, después de hacerle muchas preguntas, le dijo que tenía que reducir el estrés de su vida y que debía meditar, hacer yoga y eliminar algunos alimentos concretos.

Es cierto que con el descanso notaba una mejora inicial, pero no le resolvía los problemas ni esas nuevas sensaciones que tenía.

Había notado ciertos efectos con algunos suplementos que le habían recomendado, pero no quería tomar nada “químico” para dormir mejor.

No quería dejar de hacer ejercicio, pero se preguntaba:
¿Estoy haciendo algo mal con los entrenamientos?
¿La dieta que sigo es la adecuada para mi edad y para mi estado hormonal en este momento de mi vida?

Tenía que haber algo que se les escapaba a todos. O quizá ya debía resignarse a que la edad no perdona y había llegado el momento de aceptarlo.

Hasta que, después de una larga peregrinación por diferentes especialistas y terapeutas de todo tipo, a los que tenía que explicar y repetir cada vez su misma y aburrida historia, encontró la solución. No tuvo que volver a contar toda su historia: a través de un sencillo test de X preguntas que tardó apenas 5 minutos en completar, descubrió otro planteamiento de su situación. A partir de ahí, todo cambió. Nadie había considerado nunca el problema de forma global. No estaban viendo el cuadro completo.

El problema no era solo la rodilla. Ni solo las hormonas. Ni solo el entrenamiento. Era el conjunto.

La pérdida de masa muscular, la inflamación, los cambios hormonales, la carga deportiva y de actividad física, dormir mal y no recuperarse bien, la nutrición, la recuperación, la biomecánica, el estrés… y la falta de un plan integral que lo uniera todo.

NO era solo una cuestión de edad, aunque lógicamente influye. Pero todo mejoró de forma radical y sostenida en el tiempo. Ha recuperado la confianza.

Ahora duerme mejor y sin fármacos, se cansa menos y se recupera mejor del esfuerzo. Las digestiones han mejorado. Ha recuperado la sensación de fuerza y agilidad que tenía antes y ha empezado a perder esos kilos de más que se habían ido acumulando con el tiempo.

Un simple test como punto de partida

Con un simple test online, Marta ha dado un primer paso para que unos médicos aborden su estado de salud de forma global. Empezó a seguir un plan personalizado y claro. Desde entonces, notó una mejora inmediata y sostenida en el tiempo. Ha recuperado la confianza.

Ahora duerme mejor y sin fármacos, se cansa menos y se recupera mejor del esfuerzo. Las digestiones han mejorado. Ha recuperado la sensación de fuerza y agilidad que tenía antes y ha empezado a perder esos kilos de más que se habían ido acumulando con el tiempo.

Las rodillas han empezado a dolerle algunas veces después de entrenar. La recuperación parece más lenta y ya no es tan eficaz como antes.

Ya no duerme como antes, y a veces se despierta por la noche. Debe de ser cosa de la edad, piensa, o de su cabeza, que no para de dar vueltas, de pensar en el trabajo y de preocuparse por la familia, ahora que los hijos empiezan a hacerse mayores.

Recientemente ha aumentado de peso sin entender muy bien por qué, a pesar de no haber hecho ningún cambio especial en su alimentación…

Parece que el cuerpo ya no responde igual. “Deben de ser las hormonas y el estrés”, se dice.

Marta ha empezado a visitar especialistas. Uno le hablaba solo de la rodilla y de que había que infiltrarle cosas; otro le decía que tenía que ganar masa muscular; otro, que era un tema hormonal. Otro le recomendaba vigilar con la osteoporosis porque empezaba a tener una edad complicada.

Un osteópata que visitó le recomendó cambiar cosas de la dieta y quitarse las plantillas que llevaba. Otro terapeuta, especializado en PNI, después de hacerle muchas preguntas, le dijo que tenía que reducir el estrés de su vida y que debía meditar, hacer yoga y eliminar algunos alimentos concretos.

Es cierto que con el descanso notaba una mejora inicial, pero no le resolvía los problemas ni esas nuevas sensaciones que tenía.

Había notado ciertos efectos con algunos suplementos que le habían recomendado, pero no quería tomar nada “químico” para dormir mejor.

No quería dejar de hacer ejercicio, pero se preguntaba:
¿Estoy haciendo algo mal con los entrenamientos?
¿La dieta que sigo es la adecuada para mi edad y para mi estado hormonal en este momento de mi vida?

Tenía que haber algo que se les escapaba a todos. O quizá ya debía resignarse a que la edad no perdona y había llegado el momento de aceptarlo.

Hasta que, después de una larga peregrinación por diferentes especialistas y terapeutas de todo tipo, a los que tenía que explicar y repetir cada vez su misma y aburrida historia, encontró la solución. No tuvo que volver a contar toda su historia: a través de un sencillo test de X preguntas que tardó apenas 5 minutos en completar, descubrió otro planteamiento de su situación. A partir de ahí, todo cambió. Nadie había considerado nunca el problema de forma global. No estaban viendo el cuadro completo.

El problema no era solo la rodilla. Ni solo las hormonas. Ni solo el entrenamiento.

Era el conjunto:
la pérdida de masa muscular, la inflamación, los cambios hormonales, la carga deportiva y de actividad física, dormir mal y no recuperarse bien, la nutrición, la recuperación, la biomecánica, el estrés… y la falta de un plan integral que lo uniera todo.

NO era solo una cuestión de edad, aunque lógicamente influye. Pero todo mejoró de forma radical y sostenida en el tiempo. Ha recuperado la confianza.

Ahora duerme mejor y sin fármacos, se cansa menos y se recupera mejor del esfuerzo. Las digestiones han mejorado. Ha recuperado la sensación de fuerza y agilidad que tenía antes y ha empezado a perder esos kilos de más que se habían ido acumulando con el tiempo.

Realiza el mismo test que Marta

Si crees que te ocurre algo parecido a Marta, completa nuestro test y, de forma gratuita, nuestros médicos analizarán tus respuestas para que puedas seguir siendo activa sin sentir que tu cuerpo te pone límites constantemente y sin vivir con la duda de si debes escuchar o no esas señales que te está enviando.

La salud femenina después de los 50 necesita una visión diferente.
Entender qué necesita tu cuerpo es el primer paso.

A partir de cierta etapa, el cuerpo femenino cambia.

  • Cambian las hormonas.
  • La masa muscular.
  • La recuperación.
  • El sueño.
  • La respuesta al esfuerzo.

Y cuando todo eso se analiza por separado, es fácil perder la visión global.

En el Institut Arquer creemos que seguir activa no debería depender de resignarse al dolor o a la pérdida de energía.

Por eso hemos creado una evaluación específicamente pensada para mujeres activas que quieren seguir sintiéndose fuertes, ágiles y seguras en esta nueva etapa.

Acompañamos a mujeres activas a
seguir disfrutando del deporte y del movimiento
con una visión médica integral.

Evaluación Mujer Activa 50+

Una evaluación médica integral para entender cómo interactúan:

  • el movimiento,
  • la fuerza,
  • la recuperación,
  • los cambios hormonales,
  • la composición corporal,
  • y la salud musculoesquelética.

No se trata únicamente de tratar síntomas.

Se trata de entender qué necesita tu cuerpo hoy para seguir acompañando la vida que quieres llevar.

Una evaluación médica integral diseñada específicamente para mujeres activas a partir de los 45–50 años.

 

La evaluación incluye:

1) Consulta médica especializada

Análisis global de:

  • síntomas,
  • historial deportivo,
  • recuperación,
  • descanso,
  • molestias,
  • cambios hormonales, fatiga y rendimiento.

2) Evaluación de composición corporal DEXA

Análisis de:

  • masa muscular,
  • grasa corporal,
  • distribución corporal,
  • evolución metabólica.
  • densidad ósea,
  • salud musculoesquelética
  • prevención osteoporosis.

3) Evaluación de movilidad y biomecánica

Análisis de:

  • movilidad,
  • estabilidad,
  • riesgo de lesión,
  • patrones de movimiento.

4) Recomendaciones personalizadas

Orientación médica sobre:

  • actividad física,
  • fuerza,
  • recuperación,
  • nutrición,
  • prevención lesiones, salud global.

Seguir activa es posible.

Entender qué necesita tu cuerpo es el primer paso.